-Soy pobre, Juanita, pero tengo riqueza espiritual. Ahí mismo, allí donde el sol ilumina con flamígero estruendo, ahí le construiré un rodrigopalacio justicialista, una unidadbásica donde viviremos felices para siempre. Ahí justo, mi Teresaparodi, allí donde los ruiseñores empingados tejen su nido y regalan sus gorjeos peronistas para fiesta y regocijo de los sentidos, allí será mi reina y yo seré su osvaldopríncipi. Ahí nomás, mi Ramonagalarza, donde los sauces besan al río y se duplican espejados en un acuarela subtropical con estación seca, allí le erigiré un refugio de pedrosombra y beberé sin eructar las mieles de su boca y me alimentaré del aire que exhalan sus narices, mi guaina. Allí mismo, queraí, si me dá dos minutos, nada más, le tirabuzonéo rápido por su rosquete y le hago ver las estrellas de piterpán...-¡Ay, Tarragó, qué cosas lindas que dice...! Pero, sepa que lo nuestro es imposible. El estatuto profesional es claro: De culetíar gratis, ni hablar... Pero, déjeme que le devuelva una gentileza: me saco los guantes y le cachetéo un poco el ganso, así no se vá cargado...







